Cómo encontrar tu pasado familiar

Siempre he querido saber acerca de mis raíces familiares, aunque no estoy muy segura de si esta afición, esta curiosidad, nació en mí o me la transmitió mi madre, a quien se le iluminaban los ojos cada vez que explicaba viejas historias y me ayudaba a trazar una conexión entre todas aquellas personas que nunca llegué a conocer. Tenía más anécdotas de ellas que de sí misma, y siempre expresaba su deseo por ponerse en serio a hacer el árbol genealógico. No uno cualquiera, que de esos teníamos a patadas, sino uno movido por las preguntas, el trabajo de campo, que fuera gigantesco y contara más de sus historias. Ese deseo lo tuve también, y esperé el día en que juntas buscáramos insaciables en nuestro pasado. Pero ese día nunca llegó.

Pasaron los años y ella jamás tenía tiempo, decía, y los más ancianos de la familia iban pereciendo. ¿Por qué no les preguntaría cuando aún había tiempo? ¿Por qué lo pospusimos, como si ese tiempo fuera eterno?

Podría decir mil cosas de ella, pero lo cierto es que no me interesé lo suficiente como para siquiera hacer una rápida búsqueda en Google de cómo empezar, y cuando me atreví, había tanta información y a veces tan confusa que no hice el esfuerzo de desenmarañarla para darle un uso. Ya lo haré otro día, hay tiempo…

Como buena millennial, consumo mucho YouTube, y hubo un vídeo de Mimi XXL que llegó justo en el momento propicio. En él explica cómo empezó a buscar información sobre algunos familiares, facilita enlaces y enseña cómo utilizarlos, por lo que recomiendo su visionado a quien se plantee empezar.

Tras verlo pensé: <<¿Ya está? ¿Es tan sencillo?>>, y ni corta ni perezosa empecé mi búsqueda siguiendo sus consejos. Quien me iba a decir a mí que empezar esta aventura era igual a lanzarme al abismo sin paracaídas, y es que mi objetivo es encontrar todo, absolutamente todo lo que me sea posible, y no llego al principio de los tiempos porque no se tomaban entonces registros y porque a la gente, de siempre, le gusta demasiado quemar cosas. Lo que pensé que iban a ser unos meses se ha transformado en más de un año, y ha sido intensito porque en otras cosas no, pero cuando busco algo soy muy persistente, y a más conozco más quiero descubrir.

A veces se me escapa el entusiasmo hablando con otras personas sobre ello, a las cuales normalmente no les interesa o directamente piensan que no estoy muy bien de la cabeza. Hasta que un día una compañera de trabajo mostró interés en seguir los mismos pasos y, había tantas cosas que quería contarle, que le prometí hacer una guía. Pensé que serían cuatro páginas, pero, entre que me enrollo como una persiana y que cada vez descubría nuevas fuentes, la cosa se me fue de las manos. Cuando casi lo tenía finalizado, pensé que por qué no lo publicaba para que otras personas pudieran darle uso, personas torponas como yo, que necesitan todo pautado y masticadito para saber cómo proceder. Y aquí está.

A parte de las horas que he dedicado a investigar, he de dar las gracias tanto al vídeo anterior de Mimi XXL como a algunas personas de un grupo cerrado de indexación de genealogía por algunos de los enlaces que encontraréis más abajo.

 

INTRODUCCIÓN

Al igual que todos tenemos un pasado en nuestro recorrido por este mundo, también tenemos un pasado familiar. Su historia, de una manera u otra, queda marcada en nosotros. Sus vivencias y creencias traspasan su tiempo a través del habla, vemos reflejados comportamientos en personas que sabemos u oímos que tenían antiguos familiares, y nos preguntamos, ¿hasta qué punto es el carácter hereditario? ¿Hasta cuánto afectan esas vivencias en las nuevas generaciones? Algunas de esas preguntas todavía no tienen respuesta, pero sí sabemos una cosa: en un momento u otro de nuestra vida, queremos saber más. Hay familias que durante generaciones han guardado libros ricos en eventos y experiencias, y hay otras que, de no ser por cuatro historias contadas de padres y abuelos, no sabrían absolutamente nada. Nos encanta escuchar historias, pequeñas batallitas que realmente no sabemos si fueron ciertas, si están manipuladas o no, pero es lo que tenemos y nos aferramos a ello, muchas veces sin preguntarnos su veracidad y sin más curiosidad. O quizá, de haberla, nos resignamos a la información de oídas, creyendo que no se puede saber más. Pero, por suerte, sí se puede. Y es que a medida que pasa el tiempo, más importantes y entrañables nos parecen.

Este documento es para toda persona que quiera saber más acerca de su pasado familiar, mayormente en España. No voy a mentir, es un trabajo que requiere constancia, paciencia y, sobre todo, muchas ganas. Actualmente, gracias a Internet, esta búsqueda se ha facilitado muchísimo, pero es importante tener en cuenta que no será coser y cantar.

No todo el mundo que hace esta investigación busca lo mismo: hay personas que quieren corroborar un hecho, otras quizá buscan parientes a los que se les perdió la pista como, por ejemplo, durante una guerra, otros sienten ilusión por saber más acerca de sus parientes más directos, y otros, como yo, que quieren saber hasta dónde llega la raíz de todo, hasta los primeros documentos históricos existentes. Es preciso preguntarse a uno mismo qué busca y hasta cuándo está dispuesto a buscar.

¿Es esta búsqueda totalmente fiable?

No, y es algo importante a tener en cuenta a la hora de realizarla. Es lo más fiable de lo que disponemos, pero hay muchas cosas que no podemos saber: adopciones, raptos, infidelidades, violaciones… A no ser que nos sobrara el dinero a espuertas y supiéramos exactamente dónde están enterrados los huesos de todos nuestros parientes para realizar una prueba de ADN, no se puede corroborar al 100%. Así pues, deberemos confiar en la palabra que se dio en su día a los registros, civiles y religiosos. No es necesario perder el norte con la búsqueda, pero sí es recomendable dar lo mejor de uno mismo y focalizarse, ser consciente de que van a ser muchas e intensivas horas. Lo digo más que nada porque, a medida que avance la investigación, el tiempo de los resultados entre uno u otro se dilatará, por eso es mejor tener las bases bien asentadas, porque después olvidaremos detalles, nombres y fechas, y así con un vistazo rápido a nuestras notas lo recuperaremos.

PASO 1: PREGUNTA

Puede que sepas varias cosas de tu familia, o incluso tengas un antiguo árbol genealógico dibujado, pero ha llegado el momento de ser insistente (por no decir pesado) y preguntarlo TODO a todos los parientes que creas que pueden saber algo, libreta en mano:

  • Nombre y apellido
  • Fecha y lugar de nacimiento y de fallecimiento
  • Nombre de cónyuge
  • Fecha y lugar de boda
  • Profesión
  • Número de hijos: nombres, fechas, eventos, descendencia (de ser necesario)
  • Nombres de sus padres (muy importante): dónde y cuándo nacieron, se casaron y murieron, así como de sus posibles hermanos.

Procura que la información sea siempre lo más completa posible, sobre todo los nombres, apellidos y las fechas, que aunque no sean exactas, por lo menos tener un año en mente. Apúntalo todo, incluso sus historias: puede que no te ayuden con la búsqueda, pero sí a familiarizarte con el susodicho/a y comprender mejor su modo de vida. Simplemente, esquematiza todo lo que te cuenten, y a la vez, ve haciendo árboles genealógicos. Trata que haya cierto orden en tu libreta, porque la vas a necesitar muchísimo en todo este largo proceso. Es más, si puedes tener dos, una de uso común y otra para pasar la información verificada a limpio, mejor.

Puede parecer el paso más simple, pero es el más importante. Sin él, no habría cimientos para investigar.

PASO 2: FAMILYSEARCH.ORG

Esta página web tiene su propio apartado porque, si tienes suerte, puede brindarte muchííísima información. Aunque gracias a las leyes de protección de datos se ha perdido mucho de lo que había, sigue siendo una gran fuente. Allí hay libros bautismales, de censos, etc., la mayoría transcritos por voluntarios que también buscan a sus parientes, pero algunos de ellos pueden contener fallas o incluso no estar transcritos. Pero ahora vayamos a lo básico. Está financiada por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Puede que saber que todo es un plan de los mormones tire para atrás a algunos, pero lo cierto es que es una fuente de información de gran utilidad y merece la pena.

Lo primero a hacer es registrarse, fácil y gratuito. A continuación, en la sección ‘Árbol Familiar’ podremos añadir todo lo que hemos aprendido en el anterior paso, lo cual nos ayudará a situarnos y tener una mejor visión de nuestra búsqueda, aparte de que podremos adjuntar documentación que encontremos. No es necesario hacer esto para utilizar la página, pero, en mi experiencia, es imprescindible tener un árbol genealógico virtual, sea aquí o en otro lugar que te permita trabajar bien.

Lo hayamos hecho o no, iremos a ‘Buscar’ y, como su nombre indica, buscaremos por nombre y apellidos a nuestros parientes. No recomiendo que la búsqueda sea muy cerrada, simplemente con el nombre y país puede bastar, e incluso animo a probar variaciones del nombre que buscamos, ya que antiguamente no se escribía exactamente igual como hacemos ahora, además de que existe la posibilidad (que por desgracia no pasa pocas veces) de que lo hayan transcrito mal o con faltas ortográficas.

*Nombre al azar

Como observamos, por el nombre de “Manuel Moreno García” aparecen muchos resultados. Habrá casos donde aparezcan miles de resultados y otros donde no aparezca ni uno. En la barra lateral vemos los filtros que podemos utilizar. Todos son útiles pero, una vez más, la mayoría de veces los encontraremos sin hacer una búsqueda exacta. Añadir la provincia, el nombre de su esposo/a u otros parientes nos pueden dar información valiosa, la cuestión es ir probando hasta encontrar documentación o hasta descartarla.

Entremos en un registro al azar:En este caso se trata de la defunción de un infante. Como podemos observar, alguien ha realizado la transcripción de la imagen que está justo a su lado. No siempre habrá imagen, por lo que tendremos que confiar en quien introdujo los datos en la web o bien, se de ser posible, entrar en el archivo y buscarla manualmente, pero de haberla recomiendo guardarla, ya que podremos corroborar la información y encontrar otros datos de interés que se incluían en algunos documentos, sobre todo por parte de la iglesia. Cosas como la calle donde vivían, el nombre de sus hijos o abuelos (de ser un bautismo), la causa de muerte o, incluso a veces, si se produjo algún rito inusual, etc. Aunque todos los documentos son valiosos, existen unos que están por encima a la hora de pretender escalar el árbol, y son los de bautismo. En ellos, de nuevo dependiendo de la región y del párroco, se saca mucha más información que de otros, por lo que a la hora de elegir buscar una documentación es preferible esa. Pero esto es algo de lo que hablaré más extensamente en el PASO 5. En este caso, gracias a la imagen podemos saber que el niño murió de escarlatina a los tres años de edad.

Ahora mismo, con la comodidad que ofrece la búsqueda en esta fuente, lo mejor es tratar de encontrarlo TODO. Tomando esta última imagen de referencia, supongamos que queremos ir más allá del entierro de Manuel; queremos saber sobre su padre. Pinchamos sobre el nombre de Francisco:

¿Qué ha pasado? Pues que nos ha salido exactamente la misma información que antes, ya que sale su nombre en la documentación de Manuel. Sin embargo, en la parte inferior derecha podemos ver que la página ha hecho una similitud de registros y, aunque no siempre esté realmente relacionado, en este caso ha acertado, ya que nos lleva al bautismo de Manuel, y podríamos seguir hilando. Sin embargo, supongamos que no encontramos nada sobre Francisco; tendremos que realizar una nueva búsqueda.

Como podemos ver, incluso con el filtro de la provincia y del nombre de su esposa, hay 9,338 registros. Como en este caso no sabemos absolutamente nada de este hombre, una posibilidad viable es filtrar en ‘Año de nacimiento’:

Sabemos que su hijo nació sobre 1884, por lo que podemos hacernos una idea de las décadas en las que pudo nacer y a partir de ahí ir buscando, siempre confiando en que las fichas estén completas. Supongamos que hemos encontrado el matrimonio de Francisco, ¿qué es lo siguiente? Buscar información de sus padres, y así hasta que no quede nada más por encontrar.

Hay que ser optimistas: puede que en este caso los resultados nos parezcan difusos, pero es normal, no conocemos a esta persona. En cambio, sí tenemos más conocimiento de por dónde pasaron nuestros parientes, por lo que lugares, nombres y fechas nos pueden resultar familiares y ello hace que la búsqueda sea más sencilla. Eso sí, nadie nos librará de echarle varias horas a esta página. Recordad apuntar todos los datos a mano y en orden en el mismo lugar, no solamente hacer capturas y/o guardar las imágenes.

PASO 3: BÚSQUEDA INMERSA EN INTERNET

¿Es que acaso el anterior paso no era en Internet? Sí, y es la principal fuente de información, pero no la única. Y es que podemos volvernos locos buscando, dependiendo de dónde fuera la familia y a quién busquemos. A continuación, pongo algunos enlaces que pueden ser de mucha utilidad:

Instituto Nacional de Estadística
Especialmente útil para buscar la densidad de un apellido según la región, sobre todo si es un apellido poco común. También puede ser utilizado cuando se dude de cómo está escrito un apellido.

Mapa de Apellidos
Similar al anterior enlace.

Movimientos Migratorios Iberoamericanos
Como su nombre indica, nos ayudará a encontrar enlaces a información sobre movimientos migratorios, pero tiene también otras opciones que le podremos sacar partido en este momento de la búsqueda o más adelante, como es la sección de Registros Civiles.

Hemeroteca del ABC
Según la comunidad autónoma en la que vivieran tus parientes, es muy posible encontrar esquelas u otra información.

Biblioteca Nacional de España
Esta página es un pozo sin fondo, contiene mucha información y es algo compleja de utilizar al principio (de hecho, aún no me aclaro con ella).

Archivo Fotográfico de la Delegación de Propaganda de Madrid durante la Guerra Civil
Tal cual, sin más que añadir.

Portal de víctimas de la Guerra Civil y represaliados del Franquismo
Uno de los buscadores más interesantes en caso de tener un familiar víctima de la guerra y del Franquismo.

Buscador de Víctimas en las fosas
Para aquellas personas que perdieron a un ser querido y, aunque sospechan cuál fue su destino, nunca llegaron a corroborarlo, esta página puede ayudar a localizar su cuerpo. En algunos casos víctimas plenamente identificadas y, en otros, su posible identidad, según los testimonios recogidos y las investigaciones realizadas por Administraciones autonómicas y Asociaciones.

Españoles deportados a campos nazis
Ofrece información sobre las personas que entre 1940 y 1945 fueron deportados a distintos campos de concentración.

Exiliados Republicanos
Página con multitud de enlaces a artículos y asociaciones que narran sus experiencias y/o buscan a familiares, pues la guerra separó a muchas familias.

Portal de Archivos Españoles
En este enlace, al contrario que algunos de arriba, es más probable encontrar información de todas las provincias. Como ocurrió con Family Search, hace relativamente poco se eliminó bastante material por la ley de protección de datos. Al ser en su mayoría documentos escaneados, puede que en la búsqueda encontremos que el nombre que necesitamos aparece en algún punto dentro de un documento de más de setecientas páginas, donde no existe búsqueda rápida, así que si realmente queremos saber de qué se trata, habrá que ojear una por una. El lado positivo es que al menos se ha encontrado algo.

AFIGEN – Aficionados a la Genealogía
Se trata de un blog que, como su nombre indica, lo llevan aficionados a la genealogía. Aunque algunos enlaces puedan necesitar una actualización, es una fuente muy rica de información.

Archivo General de la Región de Murcia
Añado éste (que también incluye un poco de información de sus vecinos) por ser muy completo, pero así como existe este archivo también hay (o debería) en cada comunidad. Desconozco si tienen tanta información.

Genealogía y Heráldica
Esta web proporciona información y recoge muchos enlaces de interés de diferentes ámbitos para ayudar en la búsqueda. Muy recomendable echarle un ojo.

Genearthis – Genealogía e Historia
Se trata de un blog profesional que, entre otras cosas, ofrece servicios de investigación de genealogía. Enlazo a una de sus entradas donde hace una recopilación de dónde encontrar documentación y archivos históricos.

Genealogía Hispana
Al igual que el caso anterior, es un blog sobre genealogía con información para ayudar a comprender ciertos pasos o documentación.

Geneanet
Nunca he utilizado esta web porque no lo he visto necesario en mi caso, pero aquí se puede encontrar alguna documentación que no se encuentra en otra parte. Recomiendo primero realizar una búsqueda y valorar si merece la pena, porque es una página de pago.

Varias bases de datos anteriormente mencionadas pertenecen a la página del Centro Documental de la Memoria Histórica, donde merece la pena echar un ojo a otros enlaces de interés.

A parte, recordad que en ocasiones encontramos la información más insospechada simplemente poniendo los nombres con un entrecomillado en Google (por ejemplo: «Fulanito Menganito»). Por probar, que no quede.

PASO 4: MY HERITAGE (Opcional)

My Heritage es una compañía que se dedica a vender kits de pruebas de ADN para descubrir nuestros orígenes. Hace unos años hubo un boom de compañías que se dedicaban a esto y no todas dan los mismos resultados. Por no explayarme, el resumen de lo que ofrece realmente la compañía es saber una aproximación real de una pequeña parte de tu ADN, ya que en realidad es un campo de investigación que está bastante verde y, aunque estas compañías nos aseguren el oro y el moro, se debe tener presente que en realidad muestran como un 1% de lo que somos realmente, pero mejor eso que nada, ¿no? Al menos para satisfacer sutilmente nuestra curiosidad.

Pero el punto fuerte de My Heritage no es ese, si no el poder crear un árbol genealógico más intuitivo que en otra parte y que, gracias a las pruebas de ADN, nos relaciona en % con otras personas que se han realizado la misma prueba. Normalmente el porcentaje es ridículo, pero, de vez en cuando, surgen personas que realmente podrían estar emparentadas con nosotros (he llegado a encontrar familia a través de esta aplicación y ampliado el árbol familiar). Además, pagando una cuota anual de 224,36 € (unos 158 € el primer año) tienes acceso a una base de datos, en la que te encuentra personas con los mismos nombres en diferentes árboles genealógicos y documentación proveniente de Family Search. No hay demasiada diferencia a buscarlo manualmente, tal como explico en el PASO 2, pero sí es más cómodo y se completa mejor el árbol genealógico, que solamente permite introducir de forma gratuita 250 personas. Todo depende de lo que busques.

Si quieres saber más acerca de estas pruebas de ADN, te invito a leer la entrada anterior: Test ADN de ancestros: ¿Funcionan?

PASO 5: LA ACCIÓN

Todo lo hecho hasta ahora no ha sido más que el preámbulo sin el cuál este paso sería prácticamente imposible de realizar y, en ocasiones, una pérdida de tiempo y de dinero, por eso son tan necesarios. Tras horas, días o incluso semanas de trabajo con los anteriores pasos, tenemos lo importante: un árbol genealógico virtual bastante más completo de lo que era en su inicio y una libreta llena de anotaciones cuidadosamente ordenadas (y otra con las mismas totalmente desordenadas, probablemente). Ahora es momento de pasar a la acción. Será en este punto donde tu constancia y paciencia deberá dar lo mejor de sí: es el momento de enviar correos electrónicos y realizar (muchas) llamadas.

Antes de comenzar, conviene recordar dos detalles que, probablemente, te darías cuenta en el PASO 2:

A causa de la Guerra Civil Española muchas iglesias fueron destruidas, y con ellas sus registros. Por eso, es muy posible que varias ramas lleguen a un punto muerto en la búsqueda. Una pérdida irreparable, pero que eso no os desaliente: hay registros del pueblo llano desde aproximadamente el año 1500, por lo que existe la posibilidad de conseguir llegar a esa fecha con alguna rama. Estos registros los empezó a realizar la Iglesia Católica para tener un control de la población y evitar fraudes, ya que la información dada era más completa que en otros registros y no eran pocas las personas que se cambiaban el nombre o se casaban varias veces, por ejemplo.

Empezaremos por los últimos nombres y fechas de las que disponemos (es decir, las más antiguas). Supongamos que nuestra bisabuela María Rosa (Rosita para los amigos) Moreno García nació entre 1887 y 1889 en el pueblo de Rubiales, Teruel, y queremos su certificado de bautismo. Desconocemos la fecha exacta de su nacimiento y los nombres de sus padres. Internet, de nuevo, será nuestro mejor amigo y buscaremos la parroquia del pueblo para encontrar un correo electrónico o teléfono. Sé que lo más cómodo es enviar un correo electrónico, pero pocas veces responden (no en ese pueblo, en todos, en general), por lo que recomiendo llamar por teléfono. Es probable que encontremos números o direcciones que no se correspondan con la realidad, o que se corte la línea, sobre todo en pueblos pequeños, pero que no cunda el pánico: las Diócesis y Archidiócesis serán nuestros aliados.

Disponen de un mapa que nos ayudará a encontrar el número de la parroquia que estamos buscando. Según la región que marque el mapa, saldrá una u otra página web, y es recomendable entrar para averiguar si tienen una curia diocesana. Se trata de un listado de los registros que disponen de cada ciudad y pueblo de la región y de entre qué años disponen. Muy interesante saber esa información para tener una idea antes de llamar. En la zona que nos interesa ahora mismo no tienen dicho listado, así que, de no salir el número de teléfono de la parroquia que buscamos, llamaremos a la Diócesis de la zona, en este caso el número general de la Diócesis de Teruel y Albarracín. Si ese teléfono no fuera factible (que desde la última actualización de su página web es bastante fiable), una rápida búsqueda en Google nos llevará a su página oficial. No se librarán de nosotros tan fácilmente.

Ya tenemos el número, así que vamos a plantear dos posibles escenarios:

 

Primer escenario:

El párroco afirma que tienen documentos de esa época, pero se muestra algo reticente porque no tenemos una fecha exacta y nos preguntará para qué lo queremos. Con calma,  le explicamos que hacemos una genealogía familiar e insistimos. Nos advertirá (o debería) que esa búsqueda tiene un precio. Y es que esta es la verdad: Si quieres encontrar, debes estar dispuesto a pagar, y según hasta dónde quieras llegar puedes desembolsar bastante. Prepárate a gastar por cada búsqueda entre 15€ y 35€, a más antiguo el documento, más caro, y no siempre mantienen los mismos precios de un sitio a otro. Solo recuerdo una vez a un hombre muy amable que me envió la documentación de forma gratuita. En el caso de Rosita, diría que serán unos 20-25€, pero no debemos pagar hasta que el párroco nos afirme que la ha encontrado. Es considerable dar información adicional, por si acaso, como el nombre de su marido y el lugar en el que contrajeron matrimonio. Normalmente no es necesario, pero en algunas ocasiones ha sido de utilidad. Una vez le damos nuestros datos de contacto con la esperanza de que va a encontrar a Rosita, no queda más que esperar, pero no demasiado. Antes que el ansia se apodere de nuestro ser y llamemos de nuevo, debemos mirar el calendario, ya que si coincide con festividades religiosas o fiestas regionales es lógico que la búsqueda se alargue. Si hay festividades, no hay nada que hacer, esperaremos a que terminen y daremos alrededor de una semana o más de plazo tras su finalización. Si no fuera el caso, no es conveniente dejar que pasen más de dos semanas. Claro que habrá veces que el párroco no habrá tenido tiempo y pueda sentirse molesto por la insistencia, pero, en mi experiencia, normalmente se olvidan o lo traspapelan y es posible que le tengamos que volver a dar los datos de quien buscamos. Habrá sitios donde nos responderán muy pronto y otros que estaremos hartos de llamar y ver cómo pasan los meses, pero, a no ser que vivas en la zona, no compensa el viaje. Paciencia y buenos modos siempre, pero con constancia.

Por fin ha llegado el día, nos llama o nos envía un correo electrónico diciendo que han encontrado el bautismo de Rosita y nos facilita los datos para realizar el ingreso (algunos te dirán que “te pases por ahí un día” aun habiéndoles dicho que eres de la otra punta del país; ni caso). Una vez hecho el ingreso, enviado una fotocopia de nuestro DNI e incluso, a veces, un documento firmado que ellos mismos nos proporcionarán, nos lo enviarán o bien por correo electrónico o bien correo postal, lo que prefiramos. El bautismo nos puede llegar de dos maneras, y ambas tienen su parte buena y mala:

  • Fotocopia del original: sería lo idóneo, aunque cada vez lo hacen menos. Sus mayores fallas son el entender la letra, que a veces parece ilegible, y la calidad de imagen al fotografiar/fotocopiar/comprimir la hoja, que a veces será nítida y otras un borrón y tendrás que contactar de nuevo con el párroco.

  • Transcripción: Es lo más habitual, además de que muchos párrocos advierten que no pueden fotocopiar el libro por la ley de protección de datos. Tratan de ponerlo tal y como sale en el original, lo cual es muy bueno porque la lengua no es estática y no siempre se ha escrito igual, pero al mismo tiempo te llena de dudas por si son fallas ortográficas, que ya os digo que no hacen pocas; para algunas personas es sencillo equivocarse con el teclado y parece que después no lo corrigen o no se dan cuenta. Otra cosa que puede ocurrir es que nos perdamos detalles del original, como la dirección donde vivían, a veces la edad que tenían los padres al nacer Rosita, etc., por lo que recordad a la hora de hacer la búsqueda que añadan todo para que lo tengáis completo, aunque eso será algo que no podremos saber realmente a no ser que nos personifiquemos.

Fuera como fuere, hemos conseguido el bautismo de Rosita, y con ella, los nombres de sus padres, de sus abuelos y los pueblos de donde eran originarios. En el afortunado caso de que tengamos la información de la edad de sus padres, sólo tendremos que hacer una cuenta atrás y volver a ponernos en contacto con la parroquia que tuvieran de origen. De no estar, tendremos que basarnos en la fecha de nacimiento de Rosita y buscar el certificado de matrimonio de sus padres, por lo que tendremos que volver a contactar con el párroco y darle la pobre información de la que disponemos. Normalmente era costumbre celebrar la boda en el pueblo de la novia, por lo que es aconsejable empezar preguntando por ahí. De no encontrar ese certificado, tendrán que buscar sus bautismos a ciegas, solamente con la fecha del nacimiento de Rosita como guía, pero no siempre nos aceptarán esa petición.

 

Segundo escenario:

El párroco nos informa que, por desgracia, no tiene documentos anteriores a la Guerra Civil. Hemos perdido nuestra principal fuente de información, pero no la única. Es aquí donde recordamos el PASO 3 y buscamos el contacto del Registro Civil. Enviar correos electrónicos no es efectivo, así que será necesario llamar por teléfono. Cuidado con buscar los teléfonos en el buscador de Google, ya que hay páginas web que, si bien a veces podemos beneficiarnos con la información expuesta, se ofrecen a buscar ellos directamente los certificados, pero no a cambio de nada. No he probado esos negocios y tampoco me fío demasiado, ya que con un poquito más de paciencia y esfuerzo podemos obtenerlo gratuitamente. Y es que, al contrario que la Iglesia, todo lo que pertenezca a organismos del gobierno será, normalmente, gratuito. Sólo existen tres contras a esto:

  1. Suelen tardar un poco más en recabar la información, y en algunos sitios pueden poner bastantes pegas. Aquí ya dependerá de la suerte al llamar.

  2. No siempre tomaban tanta información como en la parroquia.

  3. Sus registros no son tan antiguos.

El procedimiento es el mismo que el anterior, llamar por teléfono y dar todos los datos personales que dispongamos de Rosita. De nuevo, si no nos contactan, dejaremos pasar un tiempo prudencial, dos o tres semanas como mucho, y volveremos a llamar. Normalmente, si pasa un mes sin que nos llamen es porque se ha traspapelado. Debemos pensar que tienen otras cosas que hacer y buscar a Rosita no es una prioridad, por lo que es posible que acabe olvidada, es por ello que no debemos dejar pasar tanto tiempo, pero tampoco llamemos cada semana, no nos volvamos locos.

Una vez se nos envía la información (normalmente vía electrónica), seguiremos la misma pauta que con la Iglesia: tomar apuntes de todos y buscar a sus padres con la información conseguida. Si es un lapso de tiempo muy largo, es probable que no estén dispuestos a ayudarnos, así que debemos ser lo más precisos posibles, pero en mi experiencia la mayoría de los que me han atendido han sido amables y dispuestos a ayudar.

Llegará un inevitable momento en que ya no dispongan de más registros: algunos tienen desde mediados de 1800, y otros de cien años más tarde, por eso es importante que en cada nueva búsqueda apuntemos el lugar de procedencia, porque si alguno procede de otro pueblo, podremos llamar a esa parroquia y cruzar los dedos para que no la quemaran también.

Es menester recordar una herramienta muy útil y gratuita proporcionada por el Ministerio de Justicia, y es que, si tienes datos suficientes de la persona que estás buscando, puedes solicitar el registro en su página web para que te lo envíen a tu domicilio. Sobre todo, NO se debe confiar en cualquier página web que pida un pago.

 

Al principio buscaremos a todos los que nos falten, pero a medida que pase el tiempo y obtengamos más y más información, una vez hayamos cruzado la línea del 1800, nos daremos cuenta de que nos falta tiempo para todos y nos iremos centrando en sub-ramas de una rama hasta completarla en lo posible o hasta que queramos centrarnos un tiempo en otra. Esto es muy personal y dependerá de lo posible o no que haya sido recabar la información.

Es importante tener en cuenta el PASO 2 y 3 en todo momento, ya que a cada nuevo nombre obtenemos una nueva búsqueda. ¿Quién sabe? Al ser documentación antigua existe la posibilidad, además, que parientes lejanos nuestros hayan contribuido de algún modo a que haya más información de nuestros antepasados, a tenerlo común.

LA VARIABILIDAD DE NUESTROS APELLIDOS

En nuestro viaje al pasado veremos muchas faltas ortográficas, pero no siempre serán faltas, si no cambios léxicos, gramaticales y ortográficos. La lengua está viva, y no se hablaba y mucho menos escribía igual en 1700, 1600… Sólo debemos fijarnos en cómo eran las primeras ediciones de la RAE para darnos cuenta de este cambio. Debemos ser conscientes de que algunas letras no se leían del mismo modo que hoy. Ejemplos son la ph usada como f: phísica, philosofía, Phelipe, etc.

Otro ejemplo muy conocido es el de la X: Cuando nos referimos a México, no decimos /Mécsico/, sino /Méjico/, por eso está aceptado escribir mejicanos o Méjico aunque nos parezca extraño, porque en aquella época la x era nuestra actual j. Un ejemplo de ello aún más cristalino son las dos ediciones de Don Quijote, que coincidió con la época en la que este cambio se estaba efectuando.

Esto es importante para situarnos en la época y hacer una búsqueda adecuada, o no creer que nos han enviado un bautismo equivocado. No será extraño encontrar, por ejemplo, el nombre de Xavier fuera de tierras de habla catalana, porque en realidad su pronunciación era igual que el actual Javier. No nos asustemos tampoco al ver k en vez de c: Karmen, Karlos, Katherina… (también intercalaban h en sitios insospechados).

Incluso si tenemos suerte, podremos ver la evolución de algunos nombres como, por ejemplo, uno de los más famosos: José -> Josef -> Joseph.

Esto, por supuesto, no se queda ahí y también afecta a nuestros apellidos. Probablemente el apellido que llevamos ahora no sea el mismo al de antaño. Es más, a veces la variación ocurre rápidamente. En mi árbol genealógico, por ejemplo, encontré el apellido Ibernón a finales de 1790. Pues el apellido de la madre de éste era Ybernón, y el de su abuelo, Ymbernón.

¿Por qué se realizaban estos cambios? No podemos preguntarles directamente, obvio, pero las razones solían ser, a parte del cambio de escritura de la época (sobre todo del párroco que lo escribiera), que simplemente les apetecía cambiarlo. Puedo imaginarme a ese señor pensando cosas como: “Ymbernón me ha traído problemas porque la gente no sabe si es una m o una n, pues lo quito y fuera, que suena mejor”. Sin embargo, es curioso que en familias con apellidos similares y no emparentadas (no éste en particular) cambien o quiten letras casi al mismo tiempo. Sin duda sería algo interesante de investigar, pero por ahora con saber que existen estos cambios y aplicarlo a la hora de hacer búsquedas en Internet, así como imaginar sus posibles variantes, es suficiente.

ARCHIVOS MILITARES

En el PASO 1 hay algo que probablemente pasará desapercibido en la mayoría de las búsquedas o no le daremos tanta importancia como realmente tiene: la profesión.
No sólo es un error obviarlo por el hecho de que, al saberlo, conocemos un poquito más de ese pariente y nos ayuda a imaginarnos mejor su modo de vida, sino porque a veces podemos encontrar información adicional gracias a su conocimiento. Si ese pariente en particular fue labrador, más allá de encontrarlo en algún censo, con suerte, probablemente no sepamos nada más, pero si fue maestro, médico u otra profesión en la que su trabajo tuviera mayor repercusión en forma escrita, existe mayor probabilidad de encontrar algo, y la profesión por excelencia para estas búsquedas es sin duda la militar. En el PASO 3 ya vimos algunos enlaces que guardaban cierta relación, pero esta vez toca contactar.

Si sabes que ese pariente estuvo en la Armada, en el ejército de aire o de tierra, es tan sencillo como contactarles, dar todos los datos de la persona que estamos buscando y ellos nos informarán, sin demasiada espera, si han encontrado algo o no. En la página de las Fuerzas Armadas podemos encontrar otros cuerpos militares.

Asimismo, los expedientes de personal de tropa se encuentran en el Archivo General Militar de Guadalajara (Zona Nacional). Para solicitarlos, es necesario cumplimentar el formulario situado a la derecha, en la misma página.

Volviendo a uno de los enlaces del PASO 3, me gustaría puntualizar que los expedientes de la Guerra Civil se encuentran en el Centro de Documentación de la Memoria Histórica en Salamanca (Zona Republicana). Y relacionado con ello, respecto a documentación sobre la Guerra Civil, podría ser de utilidad dirigirse al Archivo General Militar de Ávila. Allí será necesario, de nuevo, rellenar el formulario que se encuentra a nuestra derecha.

Los expedientes militares del personal profesional y de tropa anterior a 1900, se encuentran en el Archivo General Militar de Segovia, incluido el personal que estuvo en la Guerra de Cuba y Filipinas. Las batallitas que nos contaban de nuestros abuelos, bisabuelos o tátarabuelos en Cuba, Filipinas, Argelia o Marruecos cobran una nueva importancia. Debo advertir, no obstante, que son búsquedas complejas.

Probablemente, hallemos mejor suerte si nuestro pariente fue miembro de algún cuerpo policial, así como de la Guardia Civil.

Al contrario que en las parroquias, Registros Civiles e incluso algunos Ayuntamientos, debo decir que en lo que se refiere a archivos militares suele haber pronta respuesta por correo electrónico, aunque a veces la respuesta final parezca de eterna espera.

PASO 6: PUNTO MUERTO

Ahora buscamos a Pedro, el abuelo de Rosita, procedente de otro pueblo. Hemos llamado a la parroquia, pero fue quemada; después al Registro Civil del pueblo, al Juzgado de Paz, contactado con el ayuntamiento… Pero nada, no ha sido posible encontrar absolutamente nada de Pedro, ya no existen sus registros, y no conocemos los nombres de sus padres o sabemos que eran del mismo lugar, y por tanto sus registros corrieron la misma suerte. Una vez hemos hecho todo lo posible y nos aseguran de que no existe modo de encontrarlo, debemos aceptar que Pedro y sus antepasados no serán encontrados. Es un momento triste, pero debemos estar orgullosos del trabajo que hemos hecho hasta ahora. Le daremos un digno final en nuestros apuntes y árbol y proseguiremos con la búsqueda de otra persona.

Sin embargo, habrán veces que nos encontraremos en un callejón sin salida por otros motivos, que puede ser la poca predisposición a ayudar, por desinterés o porque las facultades de quien de buena gana nos ayuda no dan para más (sea porque no tiene realmente tiempo o porque no es capaz de entender bien la letra de los antiguos registros, no les vamos a culpar por ello). Por ejemplo, imaginemos que la bisabuela de Rosita proviene de Murcia, que lo sabemos gracias al bautismo de Rosita y/o de uno de sus padres. Logramos localizar la parroquia pertinente y, por suerte, no sufrió daños durante la Guerra Civil. Ilusionados, damos todos los datos que sabemos sobre la bisabuela, pero un tiempo después nos comunican que no existe o que no la encuentran. Hemos descartado otros lugares y sabemos que está allí. ¿Qué podemos hacer? Tenemos varias opciones:

  • Preguntar acerca de sus hermanos: a veces no tenemos más remedio que continuar a través de otra persona, pero puede ser complicado si no sabemos sus nombres. Si no tenemos al menos los nombres de sus padres para verificar que ése podría ser su hermano o hermana, es mejor no arriesgarse, pero es una opción a tener en cuenta (sobre todo cuando no entendemos los nombres de padres y abuelos en un bautismo, podemos contrastarlo con otro, al fin y al cabo debe poner lo mismo).

  • Ir personalmente: esta opción sin duda es la más ideal e instantánea, pero no siempre podemos desplazarnos al lugar que precisamos, además, no debemos subestimar el arduo trabajo de mirar hoja por hoja en esos grandes volúmenes.

  • Buscar apoyo en Internet: No somos las únicas personas que nos hemos vuelto locas buscando durante meses, y muchas de esas personas han abierto páginas web, foros y grupos de Facebook para apoyarse en su búsqueda. No sólo pueden ayudarnos, sino que también les podemos ayudar nosotros transcribiendo, entre todos, libros parroquiales y otros registros todavía sin digitalizar (además, pueden servir de apoyo para esas veces en las que por la letra no entendamos lo que pone en el registro que nos interesa). A parte, existen páginas especializadas de grupos de ayuda muy útiles, como la Asociación Raíces Reino de Valencia, por ejemplo.

Dicho esto, y en relación con el último punto, no os canséis de preguntar, siempre. Incluso si, por ejemplo, vemos un árbol genealógico muy completo, preguntad a su administrador/a acerca de cómo lo ha conseguido. Quizá descubramos nuevas vías de recabar información.

 

 

 

Y hasta aquí todo lo que he podido averiguar sobre cómo encontrar nuestro pasado familiar. Iré actualizando la entrada si encuentro nuevas fuentes u información de interés.

Espero que os haya sido de utilidad y encontréis aquello que buscáis.  



2 respuestas a «Cómo encontrar tu pasado familiar»

  1. Interesante para familias que hayan conservado muchos recuerdos (nombres, fotos de antepasados…), en mi caso mi familia no tiene recuerdos o fotos de antepasados (apenas nos acordamos de los bisabuelos paternos) con lo que habría que recurrir a un genealogista profesional que hay que tener ganas para pagarlo.

    1. De mi rama paterna solamente sabía el nombre y primer apellido de unos bisabuelos, nada más. Ahora voy por mediados de 1600. Con suerte y dedicación, también podrás encontrar documentación de tus parientes. ¡Ánimo!
      Lo que sí es cierto es que se necesita muchísimo tiempo y constancia. Hay que estar muy mentalizado, pero para quienes nos apasionan estos temas merece totalmente la pena.

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