Obsesión por los champús

Desde hace tiempo tengo obsesión malsana con los ingredientes de los champús y sus derivados, y he decidido que era hora de vomitarlo todo en un post para quedarme tranquila.

Esta entrada tendrá tres partes: en una hablaré de mi experiencia personal, en la siguiente sobre Aliens conspiraciones capilares, y por último sobre algunos hábitos u consejos útiles.
Lo aclaro de aviso para que uno pueda saltarse la parte que quiera, porque esto va a ser laaaaaaaaaaargo.

 

Antes de nada, quiero aclarar que no soy una experta en el cuidado capilar. Lo que voy a contar se basa en mi experiencia, búsqueda extensa de información y valiosas lecciones de una peluquera de confianza. Si algo de lo mencionado es incierto o tienes un mejor apunte, por favor, déjame un comentario abajo.

Antes de la obsesión

Hasta hace poco más de un año no tenía idea sobre champús ni mascarillas(de hecho, no supe qué eran los suavizantes y mascarillas hasta los diecisiete años). Tengo piel seborreica, con algo de psoriasis en la cabeza, y el cabello largo, seco y muy fino; se enreda con facilidad y es delicado. Por suerte para mí, tengo tal cantidad de cabello que, aunque caiga muchísimo todos los días, ni lo noto. Pero todo esto entonces no lo sabía o, simplemente, no me prestaba suficiente atención.

Utilizaba siempre un champú de camomila(el Johnson’s Baby No más lágrimas. Ejem…) y como mascarilla una de Deliplus para cabello rubio. Después de cada lavado secaba el cabello a lo loco con la toalla y lo dejaba secar al natural. Y ya está.

El resultado de estos cuidados era una melena rubia ceniza de un color bastante bonito, pero muy encrespado y roto. Creí simplemente que mi cabello era así.

En vez de cuidar el cabello decidí que había llegado la hora de teñirlo: desde hacía muchos meses planeaba tener una melena rojo-oscura, del color de la sangre. Fui a una peluquería Jordi’s y ahí me pusieron el cabello más oscuro que jamás llevé: era una mezcla de rojo y vino, pero muy muy oscuro, así que también tiñeron las cejas. Me cambió tanto la cara que a partir de ese día dejaron de pedirme el DNI en la puerta de las discotecas.

Marcarilla Jordi's
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Lleva una silicona.
Actualmente lo uso para la piscina (puede proteger de la sal y el cloro)
En la misma peluquería compré un champú y un bote enorme de una mascarilla que, la verdad, hidrata muchísimo y huele muy bien. O eso pensaba.

Ahora que me sentía más coqueta con el nuevo color, quería llevarlo arreglado, así que muchas veces lo planchaba(con una mini plancha de baja potencia del Carrefour… ejem) o lo alisaba con secador.

Rojo sangre con velos negrosTras unos meses me retocaron las raíces, y tras otros tantos me volvieron a teñir todo el cabello, pero esta vez era rojo oscuro con velos negros. La verdad es que era un color precioso, lástima que el flequillo que me habían hecho me quedara tan mal. Sin embargo, un par de meses después del primer tinte, empecé a notar mal el cabello, peor de lo normal. La mascarilla cada vez parecía hacer menos efecto y me costaba más conseguir que quedara liso con la plancha o el secador. Me di cuenta de que me lo estaba cargando.

A parte de éste, el motivo económico también me llevó a querer de nuevo mi tono natural(teñir una melena larga en la peluquería puede salir muy caro), así que en junio del año pasado lo teñí por última vez de castaño oscuro, para que cuando se fuera aclarando el cabello tuviera un tono parecido al que tenía y no desentonara cuando fuera creciendo.

 

Tras unos meses echaba de menos mi rubio natural, seguía viéndome muy oscura, y busqué otra peluquería para pedir consejo sobre el cabello y teñir de un rubio oscuro. Fui por primera vez a la peluquería Shibuya, donde por suerte me encontré con una vieja conocida que trabajaba allí, y su compañera, Keiko, me atendió y escuchó pacientemente. Hicieron algo que no me habían hecho hasta ese momento en una peluquería: aconsejarme que no me tiñera. Me miró el cabello y dijo que estaba destrozado, que podría romperse con una decoloración, y me recomendó un tratamiento para intentar recuperarlo(bastante más económico de lo que hubiera sido un tinte). Estaba contenta y a la vez enfadada, me sentía engañada porque en la otra peluquería, a pesar de ver que tenía el cabello mal, no me dijeron nada, y en otras peluquerías tampoco es que dijeran mucho más. Pero en esta nueva me dieron muchos consejos(también porque no paraba de preguntar como una loca) sobre champús, ingredientes, secado de cabello… Y fue a partir de ahí cuando empecé a obsesionarme.

 

Conspiraciones capilares 

Según la mayoría de gente de a pie, mi cabello es castaño claro. Según todos los peluqueros, es rubio oscuro-cenizo. La verdad es que ya no lo sé, es un mejunje de ambos.
«¿Pero no habías dicho que eras rubia?«, te preguntarás. Resulta que la camomila aclara el cabello(como el limón), y a más usos se haga más claro está. Se dice que es un «aclarado natural», ya que la camomila es natural y lo hace de forma progresiva.
No os dejéis engañar: TODO lo que aclare el cabello es prejudicial, en mayor o menor medida. Si lo está aclarando significa que está modificando su estructura, lo está quemando(como el sol). Por supuesto, son métodos mucho menos agresivos que un tinte(y ya no digo una decoloración), pero que sea natural no significa que sea bueno. El cianuro también lo es.

Para tener un cabello cuidado éste no debe llevar ni alcohol, ni siliconas, ni sulfatos ni parabenes.

  • El alcohol reseca el cabello, aunque si hay en poca cantidad tampoco es tan perjudicial como otros componentes.
  • Las siliconas forman una película donde tapan los huecos en la estructura dañada del cabello, dando sensación de suavidad, cabello liso y/o menos encrespado desde el primer lavado. De ahí que tantas mascarillas parezcan milagrosas. El problema es que con su uso continuado la silicona asfixia el cabello. De ahí también que un producto que siempre nos ha ido maravillosamente bien de repente vaya muy mal y tengamos que cambiar de producto, y vuelta a empezar.

Existen diversos tipos de siliconas: no solubles, ligeramente solubles y solubles en agua. Unos pueden ser peor que otros, pero es mejor evitarlos todos.

Aunque existen muchas siliconas con distintos nombres, para abreviar e identificar fácilmente a la mayoría sólo hay que buscar las terminaciones:cone, -conol y -xane.

Existe una teoría conspiraranoia que consiste en que muchas marcas modifican especialmente su gama(champú + acondicionador + mascarilla) para que solamente ése champú pueda eliminar las siliconas de los otros dos productos, y que por ello recomiendan y en ocasiones se hace realmente necesario comprar la misma gama para todo, hasta que deje de funcionar y entonces se compre otra gama distinta.

No sé la veracidad de esto, pero tampoco me extrañaría demasiado.

  • Los sulfatos es un tema más controvertido, ya que es un producto natural y muchas compañías se aprovechan de ello. Pero, como dije con la camomila, que sea natural no significa que sea bueno. Los sulfatos son nuestro detergente(se puede lavar la ropa perfectamente con champú; los geles de baño también llevan). Irrita la piel, aunque a veces, por otros componentes del champú, hacen un efecto calmante y no nos enteramos. Son fáciles de reconocer porque pone claramente «sulfato» o «sulfate». Los más comunes son: Sodium lauryl sulfate y Sodium laureth sulfate.

Es muy difícil encontrar un buen champú sin sulfatos, aunque posible. Sin embargo, si sólo es un sulfato y no hay gran cantidad, tampoco debería ocasionarnos muchos problemas.

  • Los parabenes son conservantes baratos. Desde hace tiempo están prohibidos en la mayor parte de Europa dado que son cancerígenos, pero como aquí somos guays y nos gustan las cosas baratas, sigue siendo completamente legal.
Con toda esta información me volví loca y paranoica, buscando imposibles en supermercados, hasta que di con cierto método que desconocía completamente: el método no pooAquí dejo mi anterior entrada contando mi experiencia, pues es algo extensa.

«¿Y cómo podemos saber si llevan más o menos ingredientes en el producto?«, te preguntarás si eres tan ignorante como lo era yo hace unos meses. Fácil:

En la formulación, los ingredientes siempre están ordenados de mayor a menor cantidad.

 

 

Hábitos a tener en cuenta

Lavado

El champú debe utilizarse únicamente en las raíces, no en todo en cabello(a no ser que esté excesivamente sucio), y se aplica realizando un suave masaje. El acondicionador o mascarilla se utiliza de medios a puntas.

Es recomendable evitar el agua muy caliente y, al menos, dar el último aclarado con agua fría(lo explico más adelante).

Secar el cabello

Suavemente con una toalla secar el cuero cabelludo con un masaje. A continuación, si se tiene el cabello largo, secarlo con ligeros toques, nunca de forma brusca.

Secar el cabello con toalla
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Hay personas que sólo con la toalla es suficiente para eliminar la mayor parte de humedad, pero si se tiene mucha cantidad seguramente se necesite la ayuda del secador. Tras aplicar un protector de calor, es recomendable utilizar el secador a temperatura media y guardando cierta distancia con el cabello. Lo ideal es eliminar al menos un 80% de humedad. Esto evitará que el cabello se encrespe mucho y que no parezca que se pudre en la parte de la nuca.

Es más sencillo peinar el cabello antes del secado, pero también es cuando está más vulnerable y propenso a romperse. Las coletas muy apretadas también favorecen su rotura.

Mascarillas caseras 

Mascarilla casera
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Existen muchísimas mascarillas caseras, y muchas funcionan muy bien, y otras… quizá su resultado no compensa tanto engorro. El huevo, el yogurt y la miel son los clásicos por excelencia en el mediterráneo, aunque personalmente prefiero comérmelos y no echármelos en la cabeza. El vinagre, por otro lado, aporta brillo. Y después, juntos o separados, tenemos los aceites: todos tienen sus propiedades, pero me gustaría hablar únicamente de ellos en otra entrada.

 

Tras tanta aventura, probé en poco tiempo varios productos de los cuales también hablaré en otra entrada. Pero te hago spoiler: ninguno acabó de convencerme.

Entonces conocí una fabulosa página: iHerb. Todavía no le he sacado el máximo partido(ni mucho menos, con la cantidad de cosas que tiene y fui directa a los champús…), pero ya he encontrado una nueva obsesión capilar: las gamas de Desert Essence. Pero para ellos dedicaré un post especial.

 

Me gustaría hacer un pequeño inciso para recordar que el estado del cabello también depende, entre otras cosas, de los hábitos alimenticios, polución o contaminación del ambiente, desórdenes hormonales, de altos niveles de estrés u otros problemas a nivel emocional… En estos casos es importante consultar con un médico o especialista.

Para finalizar quisiera recordar que, aunque los productos que nos aplicamos tienen un papel importante, existe un factor determinante que en la mayoría de casos es muy difícil cambiar: el AGUA.

Dependiendo del lugar donde vivas, de los filtros, de la cal y residuos del agua que llegue a tu casa, tu cabello estará más o menos sano, presentando así un aspecto bastante distinto utilizando lo mismo con un agua que con otra.

Además, lavar el cabello con agua muy caliente es dañino, tanto para éste como para el cuero cabelludo: debilita el cabello y favorece su caída. Es beneficioso lavarlo con agua templada o fría, ya que el agua fría activa la circulación y cierra las cutículas del cabello.
Claro que si, por ejemplo, tardas veinte minutos para ducharte, no vas a hacerlo todo el rato con agua fría. Así pues, es aconsejable que cuando se haya terminado la ducha, justo antes de salir, se de un aclarado con agua tibia y después otro con agua fría. Si sufres de mala circulación, aplica este procedimiento a todo el cuerpo y también evitarás mareos.

Es curioso que algo tan obvio suele pasar desapercibido.

gota de agua
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