El significado del firmamento

Firmamento
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– ¿Comprende usted el significado que tiene el firmamento?
– Sí, creo que lo comprendo. Pero sepa usted que fui yo quien lo hizo -dijo llorando-.

– ¿Aún le sigues dando vueltas a lo mismo? -dijo con algo de tono burlón. Miró un segundo al oscuro océano que se cernía sobre sus cabezas y después bajó la vista para observar a su compañero, aunque con algo de dificultad, pues con la gran capa y sus largos cabellos plateados le impedían verlo completamente debido al viento que esa noche levantaba. Su compañero, de corto cabello morado, piel azulada, de ojos claros y grises, vidriosos por las lágrimas, aguantaba un cetro dorado en su mano izquierda mientras que la otra yacía en descanso, balanceándose dependiendo del viento. Ver a ese ser de torso azulado le enternecía, le llenaba el corazón de congoja y sólo deseaba alargar su brazo y secar sus claros y bellos ojos, pero no lo hizo. Movió rápidamente la cabeza de un lado a otro; no podía permitir que su compañero viera tan siquiera una muestra de debilidad en él, así que empequeñeció sus oscuros ojos y volvió a mirarlo desafiante, aunque su azulado amigo no se diera cuenta de ello, pues no dejaba de observar estrellas fugaces. – Eres un estúpido -dijo al fin tras una larga pausa-. Puedes hacer lo que quieras, eres Dios de los sueños, esas estrellas que mueren ante ti pueden dejar de hacerlo en cuanto tú lo desees, tú mismo has creado éste lúgubre lugar, ¿por qué lloras entonces?
– Porque es tan triste… Mira esas estrellas, mira cómo mueren cuando llegan al final de la pradera, mira cómo el cielo llora…
– Si te parece triste, ¿por qué no lo cambias?
– Porque precisamente porque no son eternas son bellas. Su muerte es bella. Los humanos que nos sueñan podrían desaparecer en cualquier momento, cada instante podría ser el último, como el de esas estrellas.
– Los humanos son estúpidos, se pasan casi toda su vida preocupándose por cosas sin importancia, escondiéndose unos de otros, imitando a sus vecinos, ¿y dices que son hermosos? Hasta estas falsas estrellas inspiran más compasión.-el hombre azulado de ojos grises, Dios de sueños, por fin miró a su alto y oscuro compañero de largos cabellos y le dedicó una pícara sonrisa y pícara mirada.
– Dime, ¿a qué has venido?
– ¿No vas a cederme el cetro?
– ¿Al Dios de las pesadillas? No, hoy quiero que haya un bonito sueño, que este paisaje que he creado llene de paz el alma de quien pueda verlo. Sin embargo, si de verdad quisieras trabajar esta noche provocando malos sueños ya te habrías impuesto y me habrías robado el cetro. ¿Seguro que has venido a trabajar? -sonrió. Su oscuro compañero agrandó sus oscuros ojos y pareció sentirse ofendido, dio media vuelta y desapareció. – Volverá, incluso las pesadillas se sienten solas y buscan luz. -dijo el joven de torso azulado mirando esta vez sonriente a las estrellas morir.

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