Tetas

Sí, la cosa va de tetas. Podría decir las mil y una, pero justo hoy he leído en un blog un artículo interesantísimo el cual recomiendo encarecidamente.

Muchas mujeres que creen ser tolerantes no pueden evitar de vez en cuando tener pensamientos como «esa está claro que busca algo«, o simplemente sentirse amenazadas cuando ven a una mujer en apariencia más atractiva que, en muchas ocasiones, va más destapada. No importa que su rostro no le parezca muy agraciado o del montón, no importa que su carácter o modo de ser deje que desear. En ese momento crece la inseguridad. De repente, la mujer que posa sus ojos en ella ya no se siente tan bonita ni tan atractiva, o quizá la ve como un desafío. Entonces empieza la rivalidad.
Las mujeres siempre estamos compitiendo, contra otras mujeres y contra nosotras mismas, incluso cuando no hay necesidad de ello.
Un hombre no tiene pensamientos muy distintos: a él le pueden tachar de salido o de tocón, pero «es un hombre, y los hombres son así«, se excusan o lo excusan muchas veces, otorgando la mayor culpa a la mujer, que es quien lo ha provocado.

A lo largo del tiempo no es difícil oír: «Si un hombre se acuesta con muchas, es un triunfador. Si lo hace una mujer, es una puta.» Actualmente suele utilizarse para quejarse de dicha desigualdad, pero no pasa nada, porque entonces llega esa vieja frase que enerva la sangre a cualquier mujer con dos dedos de frente:
«Una llave que abre muchas puertas es una llave maestra. Pero una cerradura que abren muchas llaves es una cerradura de mierda.«

Ahí, con dos cojones. Sabiduría infinita.

Muchos somos los que pensamos que es injusto, que no está bien, pero sin embargo, dentro nuestro, todavía existe cierta doble moral, todavía pensamientos confusos, sobretodo para las mujeres.
Es como tener dos voces: te sientes mal por pensar y sentir desprecio hacia alguien que, en realidad, no ha hecho nada malo. Podrías ser tú, y ello hace que te desprecies a ti misma.

¿Realmente nuestro instinto es así? ¿Realmente somos así de confusos? Es normal sentir celos, es normal sentir envidia, es normal mostrarse territorial en según qué ocasiones, ¿pero a tanta escala? ¿No será… que viene de algo antiguo, arraigado en nuestras creencias, pasando de padres a hijos durante generaciones? ¿Cuál es el origen de estas emociones? ¿Puede entenderse esta doble moral?

De todo esto y más habla el artículo de Acapulco70. Es un poco largo, pero merece la pena.

Tetas globos
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