Unos días por Vitoria-Gasteiz

Corría el año 2013 y, en plena temporada navideña, hice un viaje con mi pareja a Vitoria-Gasteiz. Como comprenderéis, servidora llenó la maleta con ropa de abrigo, conocedora de la fama que tiene el clima de Euskadi.

Pues bien; nada más llegar a la estación y tras el pasar de los días, nos topamos con uno de los diciembres menos fríos que se recordaban en los últimos años. Fue una temperatura, a mi parecer, agradable, así que al final no utilicé ni gorritos, ni guantes ni nah. Eso sí, siempre chispeaba en algún momento del día y no te libras del viento.

Nos alojamos en un albergue, en una habitación bien iluminada con dos camas individuales. Y, justo encima, reposaban varios nidos de palomas que nos daban los buenos días con su canto (por decirlo de forma poética).
El primer día, tras dejar las maletas, cogimos lo básico y nos lanzamos a explorar el lugar.

Vitoria
El Caminante, 1985, de Juan José Eguizábal, Plaza del Arca

Constituida fundamentalmente por una llanura, Vitoria-Gasteiz es la capital de la provincia de Álava, en la comunidad autónoma del País Vasco.
La zona de esta ciudad, por lo que se conoce, fue poblada por primera vez por tribus del norte de Europa. Era una zona marginal entre los visigodos al sur y los francos al norte.
La actual Vitoria fue fundada por el rey navarro Sancho VI en el año 1181, a la que impuso el nombre de Nova Victoria en el lugar de Gasteiz. Más tarde, en 1200, pasó a depender de Castilla tras un arduo asedio de ocho meses del rey Alfonso VIII. En 1431 el rey Juan II de Castilla le otorgó el título de ciudad.

La riqueza cultural y educativa durante la segunda mitad del siglo XIX le valió a Vitoria el apelativo de Atenas del Norte. 

En la primera mitad del siglo XX, Vitoria era una ciudad pequeña y conservadora, con apenas industria. Eso cambiaría en la década de 1950 con su fuerte crecimiento industrial.

Pocos meses después de la muerte de Francisco Franco, en plena Transición Española, Vitoria sufrió la mayor agresión vivida en su historia contra la clase obrera el 3 de marzo de 1976: la Policía Armada trató de desalojar la Iglesia de San Francisco de Asís, donde se reunían unos 4000 trabajadores en huelga, y como resultado fueron asesinadas cinco personas y más de ciento cincuenta heridas de bala.

No fue hasta el 20 de mayo de 1980 que no se convirtió en capital de la Comunidad Autónoma del País Vasco por decisión del Parlamento Vasco (aunque oficiosamente). Y en 2012 fue Capital Verde Europea.

 

La actual Vitoria es una ciudad donde la fría piedra tiene un gran protagonismo debido a los múltiples incendios que transcurrían en la ciudad, sobretodo en los barrios obreros.

Deambulamos por amplias avenidas que escondían en sus costados calles estrechas y adoquinadas que te trasladaban a otra época, para luego devolverte al siglo veintiuno al girar la esquina y encontrarte de nuevo con plazas decoradas con esculturas minimalistas, centros comerciales a la última y edificios modernistas. Rápidamente descubrimos «dos Vitorias» que convivían en perfecta armonía en lo que a infraestructura se refiere: la medieval y la contemporánea.

El casco medieval ofrece un gran surtido de comercio tradicional con numerosos locales dedicados a la artesanía, la decoración, pequeñas tiendas de ropa, hostelería tradicional, ultramarinos, tiendas de paraguas, bodegas, librerías interesantísimas… Y, por otro lado, el Ensanche tiende a acoger a importantes firmas multinacionales.

Exceptuando el Casco Histórico, que se encuentra en una colina, el resto de la ciudad es llana, por lo que se popularizó mucho antes que en otras localidades el uso cotidiano de la bicicleta.

Vitoria-Gasteiz
Como fuimos en navidades, nos encontramos con el Belén a escala real que exponen en el exterior.

En estas fechas se realizan actividades familiares, como patinaje sobre hielo, murales infantiles, etc.
Pero lo que más ilusión hace a los niños es la llegada de Olentzero. Olentzero es un carbonero que vive aislado en el bosque haciendo carbón vegetal, y en inverno baja a los pueblos y trae regalos a los niños el día de Navidad. Se trata de un personaje navarro de tradición navideña vasca.
Se cree que esta tradición es anterior a la cristianización de Navarra, ya que hay constancia de su existencia en el territorio vasco en conmemoración del solsticio de invierno y el renacimiento de la naturaleza y del sol.

Vitoria
Como se puede observar, ni soy buena fotógrafa ni mi cámara está preparada para la noche.

Nos llamó la atención la sensibilidad artística de la ciudad con varias actividades al aire libre tales como pintura, música instrumental, danza… Por no hablar de la cantidad de fachadas de edificios cubiertas de pintadas excepcionales.

Paseamos por la zona donde vive el lehendakari, y nos dirigimos a las afueras para ver mejor la ciudad y sus alrededores:

En esa montañita hacía muchísimo viento. De hecho, hice una breve grabación para que quedara constancia de ello, ya que ni siquiera podía aguantar bien la cámara.

 

No puedo despedir esta entrada sin hacer una mención especial a la ingente cantidad de bares a reventar que habían. Nos pusimos las botas con pintxos a un euro (y eran señores pintxitos). La comida no estaba nada mal, me da hambre sólo de recordarla, y las personas transmitían buena sensación y confianza.

Estuvimos muy poco tiempo, pero la verdad es que no hubo nada que no nos gustara. ¡Agur!

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